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museo universitario del chopo
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ARTES VIVAS

15 de enero 2021, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 9

 

LA MALINCHE, ESTRUCTURAS E IMAGINARIOS

 

Desde donde leemos esa representación de mujer que llamamos “Malinche”? La leemos o decodificamos, en primera instancia, desde los cronistas que participaron en la expedición a Tenochtitlán y en segundo lugar desde los relatos europeos que imaginaban la recién descubierta América. Por otra parte, leemos a Malintzin desde las crónicas indígenas, particularmente los relatos tlaxcaltecas y finalmente desde el imaginario del siglo XIX y el nacimiento del Estado mexicano y su historia oficial.


Las crónicas escritas por españoles que participaron en la Conquista cuentan que al derrotar al ejército del señor de Potonchán en la batalla de Centla, a finales de marzo de 1519, la expedición encabezada por Hernán Cortés recibió, como era costumbre entre los pueblos mesoamericanos para congraciarse con el vencedor y establecer alianzas o acuerdos, una serie de objetos entre los cuáles se encontraban un grupo de “esclavas” para proveerlos de alimentos y sexo. Cortés bautizó a las “esclavas” y a la que nombró como Marina fue entregada a Alonso Hernández Portocarrero, primo del Conde de Medellín y el hombre de mayor alcurnia dentro de la expedición.


Los relatos escritos por europeos que no intervinieron directamente en los hechos, estructuran la Conquista, y por lo tanto a Malinche, a partir del imaginario europeo cristiano: me refiero al travestimiento de la tradición semita cristiana como europea; al concepto de la canibalesa salvaje y lujuriosa difundida por los escritos de Américo Vespucio; a el salvaje de los diarios de Colón y a la idea de las nuevas tierras en espera de ser conquistadas. A ello habría que añadir, a la bruja (féminas (fe + menus), un ser con una fe menor a la de los hombres, según el tratado Malleus Maleficare (Martillo de las brujas) a finales del siglo XV.


Otras representaciones de muy diferente índole aparecen en las historias escritas y pintadas por miembros de distintos pueblos indígenas o por informaciones recogidas dentro de litigios relacionados o promovidos por sus descendientes. Entre las más interesantes, quizás, la que aparece en el lienzo de Tlaxcala, pintado en la segunda mitad del siglo XVI. Ahí, Malintzin siempre está pintada adelante de Cortés y en muchas ocasiones más grande, como un binomio, una dualidad sagrada que conforma el altépetl tlaxcalteca. Malinche sería un ser dual con una identidad compleja, más grande que cualquiera de sus dos partes por separado, la mujer maya Marina y el hombre castellano Hernando.
La leemos también desde el siglo XIX que impregna nuestro imaginario hasta el día de hoy y por ello su representación de mujer traidora (una especie de femme fatale es la que prevalece). El imaginario del siglo XIX europeo se alimenta de una estructura patriarcal (el caballero, el burgués, el héroe o el genio sobre la mujer); colonial (el hombre blanco barbado heteronormativo con propiedad privada sobre todos los demás varones del mundo) e Ilustrada (el varón lector, laico y nacionalista sobre la oralidad, las religiones y la tierra sin fronteras). Estas ideas se difundieron en la región y en la Nueva España tanto por los jesuitas como por la masonería, ambas de estructura ilustrada.


No es casual, que el jesuita Francisco Xavier Clavijero (1731-1787) en “Noticias de la célebre Doña Marina”, un capítulo de Historia antigua de México, repita como relato novelesco lo narrado por el conquistador Bernal Díaz del Castillo en Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España.  En el relato del conquistador, con la intensión de quitarle protagonismo a Cortés, Marina era hija de caciques y heredera a un trono que le fue arrebatado tras la muerte de su padre por un medio hermano.


Por otra parte, las logias masónicas, exclusivas para varones, fundaron con ideales ilustrados los Estados latinoamericanos y construyeron las identidades nacionales. En México la masonería propuso un imaginario nacionalista presente en nuestros símbolos patrios y en la historia oficial, donde los españoles malos conquistaron a los indígenas buenos ayudados por una traidora.

 

Zyanya Mariana
México-Tenochtitlán, enero y 2021

 

 

Zyanya Mariana (México) Poeta y escritora. Ha publicado De las cosas que vienen de la nada y otras inmediateces (400elefantes, Nicaragua 2010); traducido al inglés. Linajes y Anarquías (Elefanta Editorial, México 2013); así como en diversas antologías de poesía femenina. En 2013, fue mención del premio Dolores Castro por su trabajo narrativo Cuentos y bollitos para una niña (Elefanta Editorial, 2016); actualmente, su poemario Tránsitos se encuentra en prensa (Lunaria ediciones, México, 2020). Maestra en historia por la UNAM y Doctora en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana, donde es docente. Curadora de arte y crítica de cine; su tema de investigación y sus escritos se centran en los ‘Sistemas de representación’ que vinculan el lenguaje, el erotismo, el arte, la violencia y la sacralidad. Suele dividir su vida entre la academia, la escritura y la maternidad.

 

 

 

25 de diciembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 8

 

Malinche y el poder de la palabra

María Antonieta Mendívil

 

El sistema patriarcal se ha construido principalmente a partir de dos temores alrededor de las mujeres: el miedo a su autonomía sexual y el miedo a su dominio de la palabra. Y a la Malinche se le adjudican ambos.


El poder de la palabra, como políglota, intérprete, mediadora, estratega, consejera, sí le perteneció a Malintzin. Pero el poder de su sexualidad soberana, no.


Cuando Malintzin tenía alrededor de los 19 años, fue vendida junto a una veintena de esclavas a los españoles. Así, un itinerario de circunstancias, destrezas, conocimientos, astucia la convirtieron en amante de Hernán Cortés y esposa de otro conquistador, Juan Jaramillo; madre de Martín (con Cortés) y de María (con Jaramillo); habitante de la Hacienda de Cortés en Coyoacán.
La moral impuesta, la visión política en turno, la construcción de un imaginario forzado alrededor de una identidad única, fueron esculpiendo distintas figuras alrededor de La Malinche: la puta traicionera que entregó su cuerpo al enemigo; la mala madre que mancilló la sangre de su estirpe al mezclarla con los invasores, violadores, saqueadores; la madre violada que transgredió una raza; la bruja astuta que intercambió los secretos de sus pueblos a cambio de poder y protección.


Es la llorona, es la que sobaja a su pueblo, la puta que se vende al mejor postor. No es la mujer vendida, la esclava, la traficada, la violada, la víctima, la sobreviviente, la inteligente, la sagaz, la conocedora de lenguas y de política, la mediadora entre pueblos, la madre de una nueva raza.


Porque esta cultura patriarcal no admite que la violación no tiene nada que ver con la soberanía sobre el cuerpo como mujeres. Si una mujer es violada es porque lo provocó, desde su autonomía sexual; si una mujer es traficada es porque decidió traspasar las fronteras del lugar permitido; una mujer esclava no debe luchar por su empoderamiento, por su libertad, sino resignarse a la esclavitud como un acto de congruencia al papel que el patriarcado le ha asignado.


No, Malintzin no tuvo soberanía ni autonomía ni libertad sobre su sexualidad. Pero sí tuvo el don y el dominio de la palabra. Y ya desde antes de ser vendida, este don le era reconocido con uno de los nombres que tuvo, Tenepal, cuyo significado es “quien habla con vivacidad”.


La palabra de una mujer, su voz, aterroriza; por eso su anulación es la más constante en la cultura: la negación para que niñas y adolescentes se eduquen y alfabeticen; la imposibilidad de firmar con nombre de mujer los libros escritos y los contratos para la propiedad; la no voz, la no decisión, el no libre albedrío, la no soberanía; incluso la mutilación y la muerte en la violencia feminicida, el “no son las formas”, la represión, y hasta la pasividad ante esa voz son todos actos de anulación y aniquilación de la palabra.


A Malinche no le anularon la palabra. Ese fue su poder y arma para la supervivencia.

 

 

 

18 de diciembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 7

 

¡Oh, Malinche!
Estrella López Maciel


Oh, maldición de Malinche!, decía el poema que en grupos corales se repetía una y otra vez en las escuelas. Malinche: nombre de mujer, sinónimo de traición, acusada del pecado que otros –todos- habían cometido. De ella, se omitió la historia, se silenció el dolor del cuerpo, de mujer morena y se silenciaron también sus propias palabras, dejando sólo por mucho tiempo en la memoria colectiva, la idea de su voz como vehículo de la violencia que llegó para quedarse. ¿Y si tu voz, Malintzin, fue una de esas voces disidentes? ¿Y si dijiste que no? ¿Y si sentiste violentada que te tocaban, cuando tocaban a otras? ¿Y si deseaste levantar tu mano indignada para señalar al violador?


Malinche: al mismo tiempo maldición y maldita. ¿Cómo te atreviste a la notoriedad? ¿Cómo es que osaste pasar a la historia? ¿Cómo es que fuiste instrumento relevante para la empresa masculina? Graves faltas cuando son cometidas por nosotras y que antes como ahora son intolerables y alertan a los hombres en nuestra contra, como si no vinieran de vientre de mujer.


Y a pesar del odio, buscamos puentes, atravesamos ríos… y encontramos a las redes y a los caminos virtuales. Y ellos nos han dado voz y presencia, sin tanto miedo de la patriarcal venganza. Aunque no faltan los machos que se perciben emasculados frente a nuestras mentes ágiles, tan ágiles como los dedos en los pequeños teclados que ahora tejen palabras e imágenes. En las redes sociales es posible buscar y encontrar esa voz nuestra y puede ser más difícil nuestro silenciamiento.


También ahí, en el espacio virtual, que es real, podemos crear esos lazos amistosos y encontrar puntos coincidentes; y por otro lado disentir, abierta y claramente, usando toda nuestra potencia de pensamiento y también de emociones alteradas, irremediablemente tal vez. Individual o colectivamente podemos hacernos oír y hacernos ver; podemos incomodar, increpar al poderoso y convocarnos masivamente para marchar o para denunciar abusos a través de las maravillosas cuadrículas # que como escalas, nos permiten subir un poco más para lanzar nuestro grito indignado, para mostrar nuestro puño cerrado, envuelto por las banderas verdes y moradas. Si tocan a una respondemos todas, Yo sí te creo, Vivas Nos Queremos, El violador eres tú, Ni una menos, Será Ley!
Como las palabras de Malinche, las nuestras no estarán inscritas con letras de oro en los santos y glorioso recintos; estarán en el aire, en nuestras voces incansables, unidas y sororas, en nuestras huellas digitales.


En esta, como aquella incierta hora, desconocemos el rumbo tierra adentro. Pero por lo pronto nuestra esperanza es que tal vez la Malinche de la historia oficial, patriarcal y misógina, que es ella y que somos todas, vaya quedando atrás y … sabemos que es hora de recuperar nuestras propias palabras para se multipliquen en un coro que pague la histórica deuda que se tiene contigo Malintzin, y que ahora todas queremos cobrar.

 

Estrella López Maciel. Directora de la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en Morelia. Licenciada en Historia por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Autónoma del Estado de México. Maestría en Estudios de Género en el Instituto Universitario de Puebla. Seleccionada al Curso de Verano del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Colegio de México. Diplomada en Cultura Jurídica, Derechos Humanos, Violencia de Género y Participación Política de las Mujeres Ha publicado artículos sobre historia de las mujeres y género e instituciones educativas. Ha participado como conferencista y docente con los temas: Historia de las mujeres, Derechos Humanos, Derechos Humanos de las Mujeres, Género, entre otros.

Colaboradora en programas radiofónico “Consultorio Legal” de UVE Radio de la Universidad Vasco de Quiroga, Morelia, Mich. y “Las Abogadas” del Sistema Michoacano de Radio y Televisión. Integrante de la Colectiva: Baubo Ultrapúrpura. Realiza alrededor de 20 horas semanales de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado y es mamá de tiempo completo de dos hijas.

 

 

 

04 de diciembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Charla Con Margo Glantz y Carla Faesler

 

Fase 1 / semana 6

 

Malinche una, Malinches todas
Por Fausta Gantús

 

[Joven –alrededor de los 20 años–] Dicen las crónicas escritas por frailes y conquistadores, y los libros, escritos por letrados, que nosotras fuimos hasta entrado el siglo XX dependientes de los hombres. Desde diversas disciplinas, a lo largo del tiempo, por mucho tiempo, se esforzaron por definirnos como seres débiles, dóciles y de inteligencia limitada, pero eso sí, tiernas y amorosas; convenientemente sumisas y si insumisas, brujas.


Quisieron también constreñir nuestros marcos de acción al hogar y la crianza y a aquella que no se conformara le tatuaban una letra escarlata, la llamaban puta. Eso han dicho, eso quieren seguir diciendo. Y así querían que fuera, así desearían que siguiera siendo. En el universo patriarcal las mujeres fuimos desdibujadas a fuerza de negarnos.
[Señora e indígena]  Pero lo cierto es que acá, por estos lares, en esta Península, como en otras partes, eso no ha sido ni es así.


[Señora] Aquí, desde hace mucho, nosotras también, como los hombres, fuimos dueñas de haciendas y tomamos su administración en nuestras manos y nos hicimos un lugar, por pequeñito que fuera, en sus espacios masculinos.


[Indígena] Y no sólo las señoras, las mujeres de vestidos finos y perfumes caros, supieron ganarse un lugar; también nosotras, la Ek, las May, las Huchín, las Uc, las que sabemos portar un huipil, nos hicimos de ranchos para cultivar la tierra.
[Señora e indígena]  Aquí supimos ser patronas en nuestros pequeños territorios. Supimos mandar y decidir sobre hombres y animales. Nos esforzamos por ganarnos el respeto que no querían darnos y por hacernos un lugar, aunque nuestra presencia les incomodara. Allí y aquí, antes y ahora, hemos sido y somos Malinche-Malinches.


[Joven –alrededor de los 20 años–] Allí y aquí, antes y ahora, para ellos, para los varones dominantes, todas somos un poco Malinche, en el sentido despectivo: el de traidoras, el de amantes por conveniencia… Pero la verdad es que, pese a ellos, todas somos Malinches: mujeres que poseen el conocimiento y se empoderan. Hemos tenido que bregar con todas nuestras fuerzas para ser vistas y escuchadas, para acceder a las universidades, al voto, a la participación política, para poder decidir sobre nuestros amores y sobre nuestros cuerpos, territorios insurrectos que la cultura masculina y heteronormada se han esforzado en conquistar y someter. Antes fuimos tachadas de histéricas, de locas. Hoy que salimos a las calles a demandar y protestar se nos llama rijosas, vándalas…, por defender nuestros cuerpos, nuestras vidas, por defender lo que somos, por desear y soñar con un mundo en el que las violencias sean prescritas.


[Joven, señora, indígena]  Primero nos fuimos acercando con timidez, con algo de temor, pero hoy hemos tomado abierta y descaradamente proscenio y no volveremos un paso atrás, aunque haya que arrasar hasta el último de los monumentos. Hoy como ayer, Malinche una, Malinches todas.

 

 

 

27 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Charla Con Margo Glantz y Carla Faesler

 

Fase 1 / semana 5

 

E S A M U J E R D I R Á

M A L I N C H E

 

tú traduce, luego te digo para qué

soy una voz

 

 

diles que habrá empleo para todos

¿tiene cuerpo la voz?

para que ya no tengan que irse al otro lado

mi cuerpo va
de un dueño a otro
como mi voz

Diles que está ahí nada más la mina sin explotar

que las playas así nada más están desperdiciadas

mi cuerpo tiene cabeza
estaba desperdiciada
ya explota

Diles que si no nos venden los terrenos

de todas maneras se los va a expropiar el gobierno

hay palabras que no existían
hay quien dirá, por ejemplo, que soy
bulliciosa y entremetida

Diles

que si ceden el bosque les construyen la carretera

soy camino a un más allá
me verán como a una diosa
casi

Diles que el gobierno ya autorizó

y va a construir escuelas y clínicas

una mujer escribe hoy esto y dirá
¿qué dira?
ella es también una voz
pero entre miles

Diles

que ya están los estudios de impacto ambiental

la secretaría ya aprobó el proyecto

esa mujer dirá
oportunidad
liberación
agencia

van a poder comercializar mejor sus productos

les van a comprar todo

a precio más bajo pero venta asegurada

Dirá
hay vida entre dos mundos
un cuerpo: sexo esclavo, trabajo esclavo, reproducción esclava

Diles que los vamos a reubicar en otros terrenos

les vamos a dar casas y parcelas para que siembren

o que si prefieren ahogarse con el pueblo

Dirá
una vida mejor
satisfacción

Diles

que aunque no quieran

el proyecto se va a hacer

Dirá
los siglos
el encarnizamiento

Diles que es prioridad del Presidente

Dirá
hice un viaje en el tiempo. lengua, rumor y dientes
han talado los árboles
nos seguimos buscando. escarbando en la tierra. en las calles. en la historia
¿dónde estarán tus huesos, dónde los suyos?
he viajado en el tiempo
ahora te reconozco

 

 

 

20 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook del museo

 

Fase 1 / semana 4

 

Hay que elegir qué se quiere romper.
Bárbara Colio

 

Si los hombres sangraran la primera vez que eyaculan, si la mancha en las sábanas de ese sello de garantía roto, se exhibiera por las ventanas como prueba de su hombría; la historia hubiera sido muy distinta.

 

En el siglo XV, en Europa, se esperaba tras la puerta de la primera noche de bodas, la ansiada mancha roja sobre la sábana nupcial; con ella en alto, empezaba el regodeo jubiloso tanto por la potencia del varón por romper el himen, tanto por la pérdida de la virginidad de la dama. El rompimiento del himen era un asunto público, social, político. Pero de este lado del mundo, en el mismo siglo, la virginidad de una esclava como Malinche, causaba menos entusiasmo. En el mundo náhuatl, así como un hombre podía convertirse en héroe en la batalla, una mujer lo hacía al romper la fuente y dar a luz; en ambos casos, se trataba de capturar un alma. Y si de eso se tratase, la Malinche capturó el alma de una raza entera en su vientre.

 

Ser herederas de la Malinche no es poca cosa, ella se inventó una posibilidad para sobrevivir cuando no existía ninguna, ella conjuntó habilidades e inteligencia para destacar en medio de dos mundos dominados por hombres, ella fue estratega. Que luego, la historia tachara a la mujer prehispánica más brillante de la que se tiene registro en este país, como una traicionera, como una puta, convirtiendo su nombre en un insulto… bueno, sé que suena a mal chiste de un borracho necio, pero es que, la historia oficial de este país parece que fue escrita precisamente por un borracho necio y bravucón, donde todo rastro de mujeres claras, precisas, valientes e inteligentes, queda borrado entre burlas bobas e insultos velados. Parece mentira lo bien que les funcionó.

 

El pensar que esto ha cambiado por que en los últimos años se ha avanzado un poco, es ingenuo; romper con la ancestral roca insana de la misoginia cultural, lleva más tiempo. Pero corroer esa roca desde ahora es posible. Cada una, lucha a lucha, orgullo a orgullo, triunfo a triunfo. Cada vez que alzamos la voz con nuestros logros sin modestia, cada vez que animamos a la otra en sus caídas, cada vez que pisamos fuerte en cualquier escenario de la vida laboral, personal, social; cada hallazgo dentro de nosotras mismas, cada vez que le ponemos el alto a cualquier maltrato, esa roca se corroe irreversiblemente. Cada vez que damos un paso adelante como lo hizo Malinche diciendo: Yo sé. Cada vez que heredamos o contagiamos un pensamiento de poder a la otra, se le cae un pedazo entero a esa roca.

 

El cambio de rumbo del registro de la historia, no depende de romper a “quien nos escribe”, depende de que cada de una de nosotras se haga cargo, dejando nuestra propia historia bien cincelada sobre esa roca, hasta que en ella encontremos nuestro rostro.  

 

De estas cuatro historias, desenredando las ideas de entre la cabellera, dejando capas de piel en el camino, echándole lágrimas a la herida o limando el arcoíris en las uñas; cada Malinche va trenzando su vida con lo que le toca, pero más, con lo que logra, mestizaje de herencia y de nuevos horizontes. Que no quede ni una, anclada en el pasado, que mire con consciencia hacia a los lados, y en manada hacia adelante. Adelante, ahí, donde todo está por romper.

 

 

 

 

13 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook Live del museo

 

Fase 1 / semana 3

 

Daiset Sarquis
Investigadora independiente. Sus intereses incluyen la novela latinoamericana contemporánea escrita por mujeres, la teoría de género y la producción de mujeres artistas.

 

 

Quien utiliza el silencio, callar, la escucha.

Quien utiliza el decir, pronunciar, nombrarlo.

 

 

¿Para qué enunciarte a ti, señor?

¿Para qué enunciar lo que vino conmigo: desecho, animal, sexo?

¿Para qué enunciar lo que se dijo, lo que se dice?

Estuve fuera del mundo, me salí, me sacaron, mi lengua me trajo devuelta.

Yo hablo de lugares, el lugar de mi lengua, una lengua que anduvo en todos lados,

el lugar de mis pies.

Esperé, esperé parada mucho tiempo.

Ahí parada escuché, escuché cosas que no me habían dicho nunca.

Escuché la palabra de los hombres, la palabra de ti señor, te escuché.

Hablabas mucho. Tu voz. Hablaban todo el tiempo.

Aprendí a decir como tú, repetí callada las cosas que nombraban.

Me lo dije en silencio, me lo dije a mi, me lo dije adentro:

camino, fuego, mujer, mujeres, paga, riña, frontera, a palos, comida, herida, muerto, muertos.

No se dijo madre, parto, hija.

No se dijo llanto, ni perro, ni casa.

No se dijo cuerpo, mano, brazo, no se dijo senos.

No se dijo respirar, no se dijo respirando.

¿Para qué enunciarte a ti, señor?

¿Para qué enunciar lo que vino conmigo: tu voz, la conquista, mis palabras?

¿Para qué enunciar lo que se dijo y lo que dicen?

Estuve fuera del mundo, me salí, me sacaron, mi lengua me trajo devuelta.

Yo hablo de lugares, el lugar de mi lengua, una lengua andariega,

la que me trajo,

una lengua que anduvo en todos lados.

 

 

Malinche, Malinches, Malitzin, Marina, Malinali

 

 

 

 

 

6 de noviembre 2020, 19:00 H

Malinche/Malinches 2020/2021

Compañía: La Máquina de Teatro


A través de Facebook Live del museo

 

Fase 1 / semana 2

 

La calidad de la luz con la que observamos
nuestras vidas tiene un efecto directo sobre
la manera en que vivimos y sobre los cambios
que pretendemos lograr con nuestro vivir

Audre Lorde

 

Nuestra experiencia de vida es conocimiento, entendimiento del mundo. La violencia nos ha acompañado históricamente, pero en la medida que aprendemos de nosotras mismas, de nuestras compañeras, de nuestras hijas, nuestras madres, nuestras hermanas, las perspectivas del mundo se abren a otro campo distinto a la hegemonía del pensamiento hetero-blanqueado. A un espacio desconocido de saberes y de libertad.


Como Maliche, nosotras también nos separamos hacia caminos diferentes, no pensados o enunciados teóricamente, que parten de la vida misma; aprendemos de nuestros miedos, de los silencios que nos conforman, de nuestras emociones. Descubrimos siempre que cada historia es personal y, a la vez, nos pertenece a todas, porque albergamos reservas de creatividad y fuerza, de una conciencia ancestral de sororidad que nos une por el hecho de experimentar la vida como un instrumento de poesía.


Soy Malinche-Malinches, porque la poesía no está compuesta solo de elementos simbólicos, es una estructura que sustenta nuestras vidas. Es el cimiento del puente fuera del miedo; es el lenguaje que nos permite impulsar una práctica de libertad; es el espacio para sanar y encontrar el camino más allá de opresiones y violencias, para explicar el dolor e imaginar futuros posibles.


Al escuchar las historias de cada una de nosotras, deconstruimos la categoría de mujer y nos apropiamos de nuestras propias categorías, donde el conocimiento jerárquico se hace innecesario, ya que las políticas de dominación del pensamiento, de la historia, de la teoría se vuelven obsoletas, porque nuestros relatos son acción y práctica subversiva.


Al pensar el mundo colectivamente, provocamos el conocimiento a partir de nuestras experiencias y emotividades cotidianas; entonces nos sabemos fuertes, valiosas y libres. Tenemos esperanza al nombrar nuestro dolor, porque creamos estrategias sanadoras que nos ayudan a estar juntas, y a encontrar en el camino un suelo fértil para crear nuestra casa.

 

Por Itandehui Méndez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lanzamiento: viernes 30 de octubre 2020, 19:00 H


A través de Facebook Live del museo

 

En el lanzamiento contaremos con la presencia de Juliana Faesler, Hayde Lachino, Marcela Sánchez Mota, Adriana Ortiz Ortega y Gabriel Yépez. Se hablará sobre las conexiones entre la imagen de La Malinche y la situación actual de las mujeres en México. Retos y perspectiva.

 

Hace 10 años nos preguntamos qué significaba ser mujer en México, y les pedimos a nuestras amigas que nos contaran su historia en seis o siete líneas, el resultado fue un guión a manera de falsa biografía de la Malinche atravesada por datos históricos. Esto derivó en una puesta en escena.

 

Hoy nos volvemos a preguntar qué significa ser mujer en un país en donde la violencia contra las mujeres va en aumento, en donde las desapariciones y los feminicidios son el contexto cotidiano, así que las preguntas que aparecen son: ¿Qué significa para nosotras ser mujeres?, ¿Qué tenemos que decir?, ¿Cómo resistir a este escenario?. El proyecto ahora vuelve a poner en relación diversos testimonios de mujeres mexicanas a través de los cuales se constituye un archivo sobre lo que somos y cómo nos vivimos. A través de un performance y la construcción de una instalación, queremos dejar testimonio de los tiempos que nos han tocado vivir. Se trata de un proyecto de largo aliento, cuyo proceso se desarrollará en el transcurso de varios meses dividido en varias etapas.

 

Malinche Malinches 2020 – 2021. Tercera parte de La Trilogía Mexicana.

 

La Trilogía Mexicana fue un espacio de intercambio de realidades históricas y ficciones culturales, entre el universo “pretérito” y el “presente”. Fue la historia revivida y reinventada, no desde el luto solemne que paraliza, o del sueño mistificador que concibe un pasado casi idílico. Más bien pretendió explorar la compleja red de texturas emocionales y sensoriales que aparecen en la vida cotidiana de las y los mexicanos, cuando nos encontramos frente a la piedra o la pirámide, a la bandera o la palabra en náhuatl, o simplemente frente a esta gran urbe llamada México, que sabemos, descansa sobre otra gran metrópolis: Tenochtitlan, aquella que nos sostiene al caminar. Cada espectáculo propuso acercarse a Nezahualcóyotl, Moctezuma y La Malinche, que son los tres, fantasma, presencia, realidad y símbolo, sin un afán frío de revisionismo histórico sino como una forma liberadora de reconocimiento. El proyecto también supuso el retomar y repensar a nuestros héroes mesoamericanos, el desequilibrar una historia tan conocida y borrosa a la vez, una historia mil veces contada para así ponernos íntimamente en movimiento, con nuestros cuerpos, nuestra voz, nuestro sentir, con nuestra historia.

 

Fases del proyecto

 

Fase 1
Octubre, noviembre y diciembre 2020

Invitación directa de La Máquina de Teatro a amigas, activistas, académicas, personas de teatro y familiares para que realicen una acción cotidiana al tiempo que con voz en off se dice un parlamento del texto Malinche-Malinches. Los videos de esta fase se socializarán a través de un micrositio del proyecto dentro del portal del museo y redes sociales.

 

Fase 2
Enero, febrero y marzo de 2021

Convocatoria abierta a través de la página web y redes sociales del Museo Universitario del Chopo, Dirección de Teatro de la UNAM y La Máquina de Teatro para que mujeres diversas cuenten lo que para ellas significa ser mujer en el México de nuestros días. Igualmente, se plantea hacer entrevistas directas en video a mujeres de comunidades alejadas con el objetivo de tener mayor diversidad de voces y experiencias. Los videos de esta fase se socializarán a través del micrositio del proyecto y redes sociales.

 

Fase 3
Estreno de la instalación escénica: 30 de abril de 2021 (Espacio Underground del museo)
Temporada hasta el viernes 14 de mayo

 

Actividades a realizar

Es urgente abordar el tema de las violencias ejercidas contra las mujeres, los nuevos feminismos y por supuesto la imagen de la Malinche. Personaje histórico que se teje con la vida cotidiana de múltiples mujeres mexicanas contemporáneas de las más diversas clases y culturas. Se debe generar una perspectiva crítica sobre la situación del territorio femenino caracterizado por la violencia, la conquista y el despojo. A través de la figura de la Malinche y las Malinches, encarnadas en centenares de testimonios de las mujeres, se hace una revisión de los discursos históricos hegemónicos que colocan a la mujer al margen de la historia. Se tiene como antecedente la puesta en escena, Malinche, Malinches, que la directora Juliana Faesler y La Máquina de Teatro llevaron a escena en 2011. De ahí se retoma el texto, por lo pronto el cual está compuesto por 270 microhistorias narradas en no más de 7 líneas, atravesadas por toda la información que se tiene sobre el personaje. El texto de esta manera constituye una falsa biografía y la historia de la mujer mexicana desde hace 10 años.
  
Para la última etapa del proyecto se realizará relizar una convocatoria a mujeres de la comunidad UNAM, y en general para contribuir a la realización de más videos, en el mismo tenor de los que hasta ahora se han realizado. Estos videos formarán parte sustantiva del proyecto, ya que integrarán tanto parte del trabajo escénico, como la conformación de un archivo que dé cuenta de lo que las mujeres mexicanas piensan y hacen en este momento histórico. Una de las posibles derivaciones del proyecto sería una instalación en donde se exhiban los videos resultantes; otra, un performance duracional, que busca tanto ampliar la significación de los videos, como enlazarlos para generar múltiples y posibles lecturas. Estas acciones performáticas se ejecutarán por diversas artistas, activistas e investigadoras que de manera permanente estarán habitando el espacio durante el tiempo de realización de este performance.

 

Acciones en la ciudad

Paralelamente a las acciones detonadas en el espacio de exposición en donde se realiza el performance duracional, se propone la realización de una acción por espacios simbólicos de la Ciudad de México asociadas a la conquista, así como a las luchas feministas. Estas acciones deberán ser un símbolo de cómo las mujeres han contribuido a la creación de mundo y de cultura, posibilitando la vida y el entendimiento. Una primera idea es hacer un trazado imaginario sobre la ciudad y en los caminos que marque ese trazado, plantar árboles como símbolo de lo que crecerá y alimentará la vida de la ciudad. Este trazado tendrá su punto final en el espacio de exposición-presentación, ahí se plantará el último árbol y se erigirá una plaza en donde se conmemore a todas las mujeres que han construido el proyecto nacional.


Repositorio digital

Los textos y los videos, así como la memoria de todo el proceso de este proyecto, se pondrá a disposición del público interesado, así como de investigadores de todo el mundo, con la idea de generar un repositorio que contenga un archivo con testimonios y mujeres mexicanas que hacen una reapropiación del personaje de la Malinche para pensar el tiempo presente, sus retos y contradicciones.

 

Dirección general y concepto: Juliana Faesler
Concepto y museografía: Hayde Lachino
Realización: Museo universitario del Chopo-La Máquina de Teatro.

*La Máquina de Teatro cuenta con la beca México en Escena, del Fondo Nacional para la Cultura y las artes (FONCA).

 

 

 

 

Juliana Faesler
Directora, dramaturga y diseñadora escénica, Trabajan en el ámbito de las artes vivas desde 1986. Directora, en colaboración con Clarisa Malheiros, de la compañía La Máquina de Teatro dedicada a la creación de espectáculos escénicos, teatro para niños y jóvenes, proyectos sociales vinculados a la creación de comunidades. La Máquina, a partir del diálogo constante con un público de todas las edades, se ocupa también de promover el amor y respeto por los animales y la naturaleza con el fin de estrechar los vínculos afectivos con nuestro entorno. Entre sus últimos trabajos se encuentran: La historia de un soldado, de I. Stravinsky con la Orquesta Sinfónica Nacional, La Compañía Nacional de Teatro y la Compañía Nacional de Danza; Galileo una tragicomedia cósmica; 29 minutos antes del futuro - reflexión escénica sobre el movimiento estudiantil del 68 - con alumnos de la UAM; Artaud ¿Cuánto pesa una nube?; Kafka, donde estás están todos los mundos amabas, de Clarissa Malheiros; El pequeño salvaje, en co dirección con Clarissa Malheiros, estrenada el 7 de marzo de 2016 para Teatro escolar en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque; La hora del diablo, sobre textos de Fernando Pessoa, Santo Tomás y Cecilia Lemus en co dirección con Clarissa Malheiros, 2014; Zapata. Muerte sin fin, en colaboración con Raquel Araujo, Susana Romo, Fausto Ramírez, Rosario San Pablo, y Sandra Muñoz (Museo universitario del Chopo, 2015); Rosencrantz y Guildenstern han muerto, de Tom Stoppard; Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare y Felix Mendelshon (UNAM, 2009) y para el Festival Internacional Cervantino 2014; Ifigenia cruel, de Alfonso Reyes para la Compañía Nacional de Teatro; Alicia en la cama, de Susan Sontag, La Eva futura o Frankenstein o el moderno Prometeo, adaptación de las novelas de Mary Shelley y Villiers D ́Isle Adam; El rey se muere, reconstrucción a partir de la obra homónima de E. Ionesco, Orfeo y Eurídice, cuatro variaciones para tres bailarines y un adolescente sobre la Ópera de W. Gluck; Fuenteovejuna- acción colectiva con la Compañía Estatal de Teatro del Instituto Potosino de Bellas Artes de San Luis Potosí; y La Trilogía Mexicana compuesta por Nezahualcóyotl / Ecuación escénica de memoria y tiempos, Moctezuma II / La Guerra fría y Malinche / Malinches. En Danza a codirigido ¿Qué oyes Orestes?,con Quiatora Monorriel; Todas las horas del día y Migrantes y errantes, con Alicia Sánchez; y Antropía, con Jessica Sandoval.  Para la Compañía Nacional de Ópera en Bellas Artes, dirigió y diseñó El Barbero de Sevilla, de G. Rossini (2012); Madame Buttrefly, de G. Puccini (2011); La Cenerentola, de G. Rossini (2010) y Jenufa, de Leos Janacek en coproducción con el Festival de México en el Centro Histórico (2008). Para el estreno en la Ciudad de México y el Festival Clásicos en Alcalá, en España, dirigió Séneca o todo nos es ajeno, ópera de cámara de Marcela Rodríguez y Cossi fan tutte de W. A. Mozart (2013) para la Fundación Arte Lirico.  Como iluminadora y escenógrafa ha participado en más de 90 producciones entre conciertos, espectáculos de danza, teatro y ópera en colaboración con reconocidos creadores de la escena mexicana. Imparte regularmente talleres y cursos de dirección e improvisación a partir de diferentes técnicas corporales en varios estados de la República Mexicana. Becaria del Sistema Nacional de Creadores, edición 2017.

 

 

Hayde Lachino
Investigadora, productora y videoartista. Egresada del Coreografía (CICO-INBA), licenciada en Gestión Cultural (Universidad de Guadalajara) cuenta con estudios en Filosofía (UNAM). Actualmente estudia la Maestría en Filosofía Política en la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina. Fundó y dirigió las Jornadas Internacionales de Videodanza- México, fue codirectora del Festival Internacional de Danza y Medios Electrónicos. Fue parte del grupo gestor de la Red Sudamericana de Danza. Colaboró con diversos gestores culturales y redes de Latinoamérica en el diseño de proyectos y políticas públicas en materia cultural. Realizadora de documentales y cortometrajes, los cuales han sido exhibidos en diversos festivales de videoarte y videodanza, destacan los documentales para conmemorar los 20 años del Centro Cultural Universitario de la UNAM.  Su pieza Tourning (around) fue elegida entre los diez mejores videos de 2015 por los festivales de danza en la pantalla de Finlandia y Dinamarca. En 2011 diseñó, junto con la coreógrafa uruguaya Tamara Cubas, el proyecto Multitud, mismo que fue declarado de interés nacional por el Ministerio de Cultura de Uruguay, se presentó en el Festival Santiago a Mil y en la Bienal de Arte de La Habana 2015. Productora ejecutiva de diversas actividades, entre ellas destacan: 2o. Encuentro Cultura de Red, en Brasilia, Brasil (2012); el 3er. Encuentro Latinoamericano de Gestores de Danza, en México (2013); productora de la exposición Las formas de la ausencia, de Tamara Cubas, con la curaduría de Ileana Diéguez en colaboración con Teatro Línea de Sombra, Festival Transversales y Casa de la Cultura Tlalpan de la UAM (2015). Tallerista, artista y curadora de la exposición Instrucciones para elegir un sitio como punto de partida, que se presentó en el Espacio Cultural Metropolitano en Tampico, Tamaulipas; curadora de la exposición Dibujo puro dibujo, del artista uruguayo Carlos Palleiro. Coautora del libro electrónico Videodanza: de la escena a la pantalla, apoyado por la Dirección de Danza de la UNAM, el cual es libro de texto en diversas instituciones de educación superior, entre ellas el Conservatorio de Danza en Madrid, España, y que lleva más de 10 mil descargas.  Ha escrito introducciones y capítulos de libros editados por universidades mexicanas; así como textos para festivales, catálogos y compilaciones editados por diversas instituciones culturales. Fue crítica de danza de la revista Tiempo Libre y colaboradora de La Tempestad, Paso de Gato y Variopinto, en esta última escribió sobre movimientos sociales. Sus ensayos han sido traducidos al inglés.  Co-autora del ensayo El gesto: crear una lectura, publicado por Revista Escena, de la Universidad de Costa Rica. Escribió el capítulo “El arte digital como investigación y como lenguaje”, para la colección Humanidades Digitales, editada por el Seminario de Humanidades Digitales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; y el capítulo “Aportes de las redes culturales latinoamericanas como parte de los nuevos movimientos sociales”, del libro Apropiación tecnológica, redes culturales y construcción en comunidad, editado por la Universidad de Guadalajara. Editora del libro Perderse juntos, documentación del taller que impartió en México el destacado artista Manuel Vason. Fue docente del Diplomado Transversales, que organiza Teatro Línea de Sombra y Telecápita; dramaturgista del Proyecto Respública, de La Máquina de Teatro; curadora de diversos festivales de danza y danza en la pantalla y responsable de proyectos especiales de la Casa de Cultura en Tlalpan de la Universidad Autónoma del Estado de México. En 2017 inició un proceso de investigación en torno a la problemática femenina en México, cuyo resultado han sido las piezas ARDER y La memoria que arde, proyectos multidisciplinares en donde se aborda el problema de las violencias hacia la mujer y que se han presentado en diversos foros de la Ciudad de México. Ha recibido apoyos para la realización de diversos proyectos escénicos de Iberescena, Centro Multimedia, CMMAS, Fundación BBVA y PECDA 2018. Actualmente es docente de la Escuela de Danza Contemporánea de la Ollin Yoliztli, directora de la Revista Interdanza, publicación digital de la Coordinación Nacional de Danza del INBA y miembro del colectivo Laboratorio de Fisuras.

 

Marcela Sánchez Mota. (Ciudad de México)
Socióloga por la UNAM. Es co-autora y co-directora escénica de Foco alAire producciones con las piezas: Idea de una Pasión, LOStheULTRAMAR; laAUDICIÓN SalóN ConTinenTaL, EsMEDIANOCHE para Delfos Danza contemporánea; MarDulce CinEscenA y Sonidera LOStheMás (El Gran Baile). Imparte el Taller-Laboratorio de Máscara corporal y Movimiento desde 1985 hasta la fecha. Ha recibido varios premios entre los que destacan: el Premio de Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2010 y el Premio Nacional de Danza INBA-UAM-UNAM con la pieza LOStheULTRAMAR en co-autoría con Octavio Zeivy. Su compañía se ha presentado en México, Argentina, Colombia, Lituania, República Checa, Alemania, Hungría, Francia e Italia. En los años 80´s co-fundó la compañía Utopía Danza-Teatro como intérprete, coreógrafa y autora de textos para la escena. Trabajó en la ópera bajo la dirección de Ludwig Margules. Becada por Tanz Projekt en Colonia, Alemania. Fundó y dirigió el Espacio Libre de Arte El Fauno. Colaboradora de la Jornada Semanal (2000-06). Publicó en diversas revistas literarias y de artes: Blanco Móvil, Farenheit, Unomasuno, Revista de la Universidad de México, Cuadrivio, InterDanza; Hoja por Hoja y Revista DF. Participó en talleres de narrativa y poesía con: Mario González Suárez, Francisco, Hernández, Antonio Deltoro, David Huerta y Daniel Sada. Egresada de la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatin con quien colaboró en dos proyectos literarios-performáticos.

 

Adriana Ortiz Ortega
Ortiz Ortega es economista y politóloga mexicana, especialista en derechos de las mujeres, políticas públicas, violencia de género y producción científica con enfoque de género. Es economista por la Universidad Autónoma Metropolitana, maestra en economía política por la Universidad de Essex, doctora en ciencia política por la Universidad de Yale y cuenta con un post doctorado por la Universidad de Rutgers.


Asimismo, es parte del Sistema Nacional de Investigadores, docente del ITAM, coordinadora de la Maestría en Políticas Públicas del Instituto Universitario y de Investigación Ortega y Gasset presidenta de Cincuenta y Uno por Ciento AC. Además, es Integrante de la Red de Politólogas, Mujeres en Plural y la International Political Science Association.

 

Entre sus publicaciones más recientes se encuentran: Miradas multidisciplinarias a ciencia y el género, Ortiz Ortega Adriana y Saúl Armendáriz (2020), Instituto Universitario y de Investigación Ortega y Gasset y Leonel Rivera, editores; ¿Alertas de género como solución a la violencia de género? (2019) Datamex, No. 46, Instituto Universitario y de Investigación Ortega y Gasset; Igualdad sustantiva y políticas públicas en México (2019), Senado de la República, Instituto Belisario Domínguez, Revista Pluralidad y Consenso; Paradojas desde los feminismos, las relaciones de género, las políticas públicas con enfoque de género y la democracia (2018) en Nuestros feminismos: los caminos para transgredir, imaginar y construir, CIESAS, Oaxaca y Tribunal Electoral del Poder Ejecutivo de la Nación (TEPJF); Contigo aprendí: una lección de democracia gracias a la sentencia 12624 TEPJF, Ortiz Ortega Adriana y Clara Scherer (2014) .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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